Recorriendo el Castillo de Karlstein

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Este castillo situado a 25 kilómetros al sudoeste de Praga, fue fundado por Carlos IV como retiro campestre, lugar para guardar las joyas de la Corona y expresión simbólica de su derecho divino a gobernar el Sacro Imperio Romano. Se levanta en un peñón sobre el río Brounka. Cuando acceda al castillo lo primero que observará es una reconstrucción hecha en el siglo XIX por Josef Moker.  Entre los recintos originales todavía se pueden ver el salón de audiencias y el dormitorio de Carlos IV en el palacio Real. En la tercera puerta, los aposentos del emperador están sobre los de la emperatriz.

La torre central alberga la Iglesia de Nuestra Señora, decorada con desteñidas pinturas murales del siglo XIV. Un estrecho pasaje lleva a la pequeña capilla de Santa Catalina, lugar privado de meditación de Carlos IV. Los muros están adornados con piedras semipreciosas incrustadas en el yeso.

La misma ostentación puede observarse en la capilla de la Santa Cruz en la Gran Torre, con su bóveda dorada incrustada de estrellas de cristal. Carlos IV guardó aquí las joyas de la Corona y las reliquias de la crucifixión. Desafortunadamente, ya no está abierta al público. Contenía 127 paneles pintados por el Maestro Teodorico, que fueron dañados tanto por actos de vandalismo como por la respiración de visitantes. Algunos han sido restaurados y pueden verse en el convento de San Jorge.

Escrito por natalia | 22 de Abril de 2008 | 1 comentario
República Checa.