Es cierto que por ser la capital de Irlanda Dublín atrae la mirada del viajero sin embargo el país es rico en paisajes y su historia también nos lleva a maravillosos lugares que vale la pena descubrir durante nuestro recorrido.
Tenéis dos opciones a la hora de organizar un viaje a Irlanda: podéis mirar la oferta de hoteles en Dublín para reservar una habitación y luego realizar paseos tomando como epicentro a la capital o bien está la opción de realizar un circuito más pausado parando en diversos puntos de interés.

Si optáis por esta última alternativa no debéis olvidar algunos paseoss impostergables como es el caso de Belfast o la ciudad amurallada de Derby, situada a orillas del río Foyle y construida en 1450. Los acantilados de Irlanda y sus valles verdes también son foco de atención y así es como las montañas de Mourne conquistan la mirada pues son las más altas de Irlanda del Norte. Si estáis en forma podéis escalar el Slieve Donard a una altura de 840 metros para apreciar una panorámica de Irlanda del Norte y las costas escocesas.
Otro paseo conmovedor es el valle del Silencio, donde descansan parques naturales, ríos y lagos sin olvidar la Calzada del Gigante, una ruta de 20 kilómetros con más de cuarenta mil columnas hexagonales de origen volcánico que toca lugares históricos como el puente de Carric-a-rede-Rope, el puente colgante de la isla de Rathlin, que ha sido declarada Patrimonio de la Humanidad.
Vía: 20 minutos
Escrito por MJA |
14 de Octubre de 2009 |
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Irlanda.
La historia política de Irlanda ha marcado la identidad de este país situado al noroeste de Europa. Basta transitar las angostas calles de Dublín para dar cuenta de los ánimos que se respiran en esta ciudad que ha peleado duro por su independencia. Sin embargo y haciendo a un lado su historia, el país también es de gran atractivo porque cuenta con hermosos paisajes naturales, acantilados verdes y un humor negro que ha sembrado admiradores en el mundo entero. También por su vida social y sus muchos pubs, en donde se sirve la clásica cerveza irlandesa.
El barrio de Temple Bar de Dublín es quizá uno de las zonas más propias de la ciudad y el lugar donde se puede palpar de cerca la cultura del país. Allí se encuentran los mejores bares y pubs de la ciudad y es la sede natural de la bohemia local. En Temple Bar podéis encontrar grandes restaurantes, teatros y centros de arte. O bien caminar las calles y descubrir el encanto natural de la ciudad.

Al estar situado en el centro de Dublín, se conecta con grandes puntos de interés turístico de la ciudad y está a solo unos pasos de muchos lugares reconocidos. Allí también descansan numerosos establecimientos hoteleros que aprovechando la popularidad del barrio se presentan como complejos idóneos para una estadía cómoda y agradable.
Sin dudas, Dublín es un lugar para descubrir, una ciudad bien definida que hace gala de su personalidad. Pues entonces bien, habrá que agregarla a nuestro listado de prioridades. Si estáis dispuestos a viajar cuanto antes, os invito a revisar la oferta de hoteles en Dublín para realizar una reserva y pasar unas vacaciones inolvidables en la excéntrica capital de Irlanda.
Escrito por MJA |
29 de Junio de 2009 |
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Irlanda.