El encanto natural de Irlanda
Es cierto que por ser la capital de Irlanda Dublín atrae la mirada del viajero sin embargo el país es rico en paisajes y su historia también nos lleva a maravillosos lugares que vale la pena descubrir durante nuestro recorrido.
Tenéis dos opciones a la hora de organizar un viaje a Irlanda: podéis mirar la oferta de hoteles en Dublín para reservar una habitación y luego realizar paseos tomando como epicentro a la capital o bien está la opción de realizar un circuito más pausado parando en diversos puntos de interés.
Si optáis por esta última alternativa no debéis olvidar algunos paseoss impostergables como es el caso de Belfast o la ciudad amurallada de Derby, situada a orillas del río Foyle y construida en 1450. Los acantilados de Irlanda y sus valles verdes también son foco de atención y así es como las montañas de Mourne conquistan la mirada pues son las más altas de Irlanda del Norte. Si estáis en forma podéis escalar el Slieve Donard a una altura de 840 metros para apreciar una panorámica de Irlanda del Norte y las costas escocesas.
Otro paseo conmovedor es el valle del Silencio, donde descansan parques naturales, ríos y lagos sin olvidar la Calzada del Gigante, una ruta de 20 kilómetros con más de cuarenta mil columnas hexagonales de origen volcánico que toca lugares históricos como el puente de Carric-a-rede-Rope, el puente colgante de la isla de Rathlin, que ha sido declarada Patrimonio de la Humanidad.
Vía: 20 minutos
Escrito por MJA |
14 de Octubre de 2009 |
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Irlanda.



