El pequeño y bello estado de San Marino
Cuando Napoleón atravesó el pequeño estado de San Marino allá lejos por 1797, quedó tan encantado con la nación que ofreció incrementar su tamaño.
Su oferta fue amablemente declinada, y San Marino permaneció, y permanece, como uno de los más pequeños países de Europa.
No ha cambiado mucho desde entonces, y aún es encantador para aquellos viajeros que transitan por él. De hecho, San Marino se ha comprometido tan devotamente con el turismo que el país entero en ocasiones asemeja una atracción de carretera, complementada con pintorescos pueblos de montaña con callejuelas medievales.
No obstante, son pocos los viajeros que eligen San Marino como destino principal para sus vacaciones. Excepto por aquellas personas con un objetivo específico, la mayor parte de los visitantes de la pequeña república son, bien italianos residentes en zonas aledañas, o turistas curiosos explorando las regiones italianas de Emilia Romagna y Marche.
San Marino ofrece un placentero contraste con las atestadas playas cercanas de Rimini, Italia. La mayor parte de los visitantes invierten un día realizando compras en las tiendas libres de impuestos de San Marino, adquiriendo productos típicos, visitando los pequeños museos del país, recorriendo la ruta del castillo y disfrutando las bellas vistas del Mar Adriático.
Escrito por jorge |
20 de Julio de 2009 con
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Etiquetas: San Marino, turis, viajes
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