Interior del Palacio de Versalles
En la planta baja se encuentran las salas principales del Palacio. Alrededor del Patio de Mármol se pueden visitar las habitaciones privadas del rey y la reina: de lado del jardín, los salones de Estado donde la Corte tenía su lugar oficial, decorada por Charles Le Brun. Comenzando con el Salón de Hércules, cada sala de Estado está dedicada a una deidad del Olimpo. El más lujoso y conocido es la Sala de los Espejos, donde 17 de ellos se encuentran frente a altas ventanas arqueadas.
En el Dormitorio de la reina, las reinas de Francia daban a luz a los herederos al trono; la primera planta de la Capilla Real fue reservada para la familia real y la planta baja para la corte. Está ricamente decorada con retablos barrocos dorados y mármol blanco; el Salón de Apolo fue diseñado por Le Brun dedicado al dios Apolo. En él se hallaba el retrato Luis XIV, ya que este era el salón de su trono; los motivos del salón de la Guerra están expresados por relieves de Antoine Coysevox, en los que Luis XIV cabalgaba hacia la victoria; y finalmente la Sala de los Espejos, la cual se encuentra rodeada de espejos, a lo largo de 70 metros, donde se celebraban grandes eventos. En 1919 se ratificó en esta sala el Tratado de Versalles, el cual puso fin a la Pirmer Guerra Mundial.
Escrito por natalia |
28 de Enero de 2008 con
2 comentarios.
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Comentarios
hola soy mayra de argentina
y me parece rre lindo el palacio de versalles
me encanta
algun dia quiero ir pero
nose cuando lo unico que quiero haces haora
es haorrar y pensando en lo unico que me importa conocer
el palacio y no se si los museos
si tambien los museos
bueno chau hasta la prosima
Creo que es muy escasa la gente que no conoce esta maravilla arquitectónica, el Palacio de Versalles.Hoy es más fácil viajar que antes, pero resulta que uno les pregunta cómo les parece lo que vieron y no saben responder: se quedaron mudos ante tanta belleza artística o no saben nada de arte, se asombran pero nada más. Considero que esas maravillas artísticas hay que saberlas apreciar, disfrutar y compartir aportando algo de cultura a los demás, familia y amigos y no guardárselo para sí, o como si se tratara de una simple experiencia turística a la que no se le da la importancia que merece.
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